Gestionamos el cobro antes de judicializar, mediante una estrategia documentada de contacto, negociación y seguimiento. El objetivo es abrir una vía de pago eficiente sin perder de vista los plazos y acciones judiciales disponibles.
Contactos trazables, negociación, propuestas de regularización y control de compromisos de pago.
Si no existe una solución adecuada, evaluamos a tiempo la transición a cobranza judicial.
La cobranza prejudicial busca obtener una solución de pago antes del juicio sin perder control sobre la documentación ni los plazos relevantes. Cada gestión se organiza con registro de contactos, compromisos, antecedentes recibidos y próximos hitos.
Según el caso, la gestión puede incorporar contacto telefónico, correo electrónico, mensajería y comunicaciones formales. El objetivo es abrir una instancia seria de regularización, identificar objeciones y obtener una propuesta verificable de pago.
Cuando existe una propuesta viable, documentamos las condiciones relevantes y efectuamos seguimiento de los compromisos asumidos. Si el acuerdo no se cumple, los antecedentes reunidos permiten reevaluar con rapidez la siguiente etapa.
La negociación no debe transformarse en una espera indefinida. Revisamos permanentemente el estado del crédito y, cuando la vía prejudicial deja de ser conveniente, evaluamos oportunamente la alternativa judicial que corresponda.