Ordenamos y priorizamos carteras morosas para concentrar la gestión donde existe mejor respaldo documental, mayor posibilidad de recuperación y mejor relación entre costo y resultado esperado.
Antigüedad, tipo de documento, monto, domicilio, actividad del deudor, bienes conocidos y gestiones anteriores.
Una hoja de ruta que permite decidir qué cobrar primero, por qué vía y con qué intensidad de gestión.
Una cartera no debe tratarse como un conjunto uniforme. Segmentamos los créditos considerando monto, antigüedad, respaldo documental, comportamiento de pago, localización del deudor, gestiones anteriores y antecedentes que permitan estimar la recuperabilidad.
Revisamos qué documento sustenta cada crédito, las fechas relevantes, eventuales reconocimientos o pagos y cualquier antecedente que pueda incidir en la exigibilidad o en la elección de la vía de cobro.
El análisis permite separar casos que requieren gestión inmediata, créditos que admiten una etapa prejudicial y obligaciones cuya judicialización debe evaluarse con mayor profundidad. Así se concentran recursos donde existe mejor fundamento y perspectiva de resultado.
Entregamos una lectura ordenada de la cartera para definir prioridades, intensidad de gestión y próximos pasos. Esto facilita decisiones internas y permite controlar el avance de la recuperación con criterios consistentes.